LA PUERTA DE LA FE
DE SU S.S. EL PAPA BENEDICTO XVI
11 de octubre de 2011

“Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente”

Desde que el papa Benedicto XVI entró como sucesor de Pedro a dirigir la nave de la Iglesia ha tenido la preocupación por ahondar en las virtudes teologales: “Spe salvi”, “Deus caritas est”, y , “Porta fidei”. En el fondo, esta carta puede ser una síntesis del tríptico: fe y razón, fe y vida, y fe y obras.
Como siempre, parte de la realidad que él ha percibido, y la menciona en varios de sus documentos y homilías, es el relativismo moral y religioso. En una de sus visitas a Croacia recordaba la frase del cardenal mártir y beato Luis Victor Stepinac “Uno de los mayores males de nuestro tiempo es la mediocridad en las cuestiones de fe. No nos hagamos ilusiones. O somos católicos o no lo somos. Si lo somos, es preciso que se manifieste en todos los campos de nuestra vida”.
En fin, consciente de esta realidad eclesial, el papa por iniciativa y autoridad que le compete, nos regala esta Carta Apostólica con la que quiere convocar el año de la fe. Lo quiere hacer en el contexto de la celebración de los 50 años del Concilio Vaticano II y los 20 años del Catecismo de la Iglesia Católica promulgado por el papa Juan Pablo II. Se inaugura el 11 de octubre de 2012 y se clausura el 24 de Noviembre del 2013, solemnidad de Cristo Rey.

El objetivo de esta carta, se convierte en “una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único salvador del mundo”. Este llamado a la conversión es causa -advierte el Pontífice- de lo que “Sucede hoy con frecuencia, que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común” y peor aún, es negado. En otras palabras, la fe es una realidad que no tiene incidencia ni trascendencia en la vida de las personas y de muchos que se dicen cristianos, es la fe sin olor y sin sabor, oculta en la realidad. Es crisis de fe.
La invitación es a no dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta. La Palabra de Dios es la respuesta a los muchos interrogantes, ella es el alimento que hará degustar la fe en la Persona de Jesucristo e iluminará lo que está oculto en las tinieblas del error. La fe en la palabra revelada transformará la mente y el corazón del hombre y crecerá en la medida en que sea donada en el amor: “La fe crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica” “la fe se fortalece dándola” “La fe sólo crece y se fortalece creyendo”.
La meta final del año de la fe la expresa el papa en el numeral 9: suscitar en todo creyente la aspiración a confesar la fe, Intensificar la celebración de la fe en nuestra liturgia, testimoniar con nuestra vida para ser más creíbles, y reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree. Se resume en cinco palabras: Redescubrir, celebrar, vivir, rezar y reflexionar la fe.
En esta carta el papa enfatiza, valiéndose de las palabras de Pablo: “con el corazón se cree y con los labios se profesa” que la fe implica un testimonio y un compromiso público. “El cristiano no puede pensar nunca que creer es hecho privado” aunque la profesión de fe sea un acto personal y a la vez comunitario o eclesial. Por ser un acto personal es libre y por ser un acto eclesial implica también responsabilidad social de lo que se cree.

Otro aspecto que resalta el papa es la relación que hay entre fe y razón. Recurre a unas palabra del papa Juan Pablo II en la “Fides et ratio”: “Pero la Iglesia nunca ha tenido miedo de mostrar cómo entre la fe y la verdadera ciencia no puede haber conflicto alguno, porque ambas, aunque por caminos distintos, tienden a la verdad”.
Como en la carta a los Hebreos capítulo 11, el papa hace un parangón de una serie de personajes que a lo largo de la historia de la Salvación actuaron por la fe:
María acogió la Palabra del Ángel… Los Apóstoles dejaron todo… Los mártires entregaron su vida… Hombres y mujeres consagraron su vida a Cristo… Hombres y mujeres han dado testimonio de ser llamados cristianos… Nosotros vivimos por la fe en Jesucristo presente en nuestra historia…

El papa no deja de lado el testimonio de la fe en la caridad. Dice que este año será también una oportunidad para expresar nuestra fe en la entrega solidaria: “la caridad de Cristo es urgente”. Cita a Pablo y a Santiago quienes afirman que la fe sin obras no tiene sentido, está muerta. El papa textualmente dice: “La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino. En efecto, muchos cristianos dedican sus vidas con amor a quien está solo, marginado o excluido, como el primero a quien hay que atender y el más importante que socorrer, porque precisamente en él se refleja el rostro mismo de Cristo. Gracias a la fe podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Señor resucitado. «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40)”
Concluyo esta recopilación con una frase de esta carta: “Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble de los que, iluminados en la mente y el corazón por la Palabra del Señor, son capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera, ésa que no tiene fin”.

P. Luis Hernando Gil Yépez, c.m.
Recopiló

Dos encuentros, en una misma ciudad, en dos momentos distintos y en contexto de Iglesia, reunieron a jóvenes de todo el mundo, para compartir y vivir la fe en Jesucristo.
El primer encuentro del 12-15 de agosto, reunió a casi 1500 jóvenes de todo el mundo que comparten el mismo carisma y una misma fe, se dieron cita en el primer encuentro internacional de jóvenes vicentinos, quienes bajo el lema; “VICENTINOS, UN ESTILO DE VIDA PARA HOY”, compartieron durante tres días la alegría de pertenecer a la familia vicentina, fueron días de mucha fraternidad, de conocimiento, de aprendizaje, de revitalización del carisma, de oración, de poco sueño pero mucha energía positiva.

Durante estos tres días de arduo trabajo es de resaltar la presencia del P. General de la Congregación de la Misión Gregory Gay, quien en sus palabras de apertura, inicio su discurso citando una canción de Alberto Escobar un artista mexicano, la canción titula “COINCIDIR” escrita en 1986. En ella destaca que el hecho que nos encontremos, con otras personas, ya sea para un proyecto común, una relación de amistad, una relación de pareja,. Etc. Es producto, realmente de un verdadero milagro, a lo que el padre General alude; “no nos encontramos por azares del destino, es un milagro que nos entremos en un universo tan grande y en un tiempo tan corto de nuestra existencia en la tierra”. Además en su exposición exhortó radicalmente a los jóvenes a una apuesta clara por el servicio al pobre. “Nunca en el mundo se había hecho tan necesaria esta misión como ahora. Vivimos en un mundo con innumerables y gigantescas fábricas de pobreza. ¿Viven los pobres con dignidad? ¿Hay pobres en la tierra? Entonces esos pobres necesitan la Buena Noticia del Reino de Jesucristo en todo el sentido amplio de la palabra. Ésta, hermanos es nuestra Misión como Familia. Por lo tanto, ser vicentinos y vicentinas, es una identidad que le urge al mundo”. En sus palabras finales el Padre General exhorta a los jóvenes a tener un orgullo sano, por pertenecer a una familia que en este mundo se hace muy necesaria, porque su responsabilidad es llevar a los pobres la buena noticia.
Aparte de toda la riqueza doctrinal, es de valorar, como lo mencionó el Padre General la oportunidad del encuentro; con otros jóvenes, con otras culturas, que hicieron del encuentro una verdadera gama de talentos y experiencias para compartir, esto lo digo por el trabajo que muchos jóvenes realizan en sus países y que son un ejemplo de entrega generosa al servicio de los pobres, realmente hay cosas extraordinarias como el caso de “Zafen” un programa de microcréditos que trabaja en proponer, para el beneficio de la población haitiana, préstamos sin intereses a haitianos pobres capaces de comenzar pequeños negocios que puedan provocar un cambio sistémico para ellos y su comunidad.
Este encuentro tuvo también sabor mariano, pues como vicentinos tenemos un regalo de Madre del cielo, “La Medalla Milagrosa” que nos sigue hablando hoy de las maravillas de Dios para con los hombres en su mensaje, sigue invitando a los jóvenes a ser sembradores de esperanza. Sí con mucha esperanza finalizo este primer encuentro.
Al día siguiente los corazones de los casi 1500 jóvenes vicentinos más los miles de jóvenes que llegaron a Madrid de los cinco continentes se dispusieron a vivir la XXVI jornada mundial de la juventud, del 16 al 21 de agosto de 2011 en Madrid, con el objetivo de dar a conocer el mensaje de Cristo. Fue un momento de compartir la vivencia y experiencia de la vida cristiana de millares de jóvenes, que bajo el lema propuesto por el Papa para la jornada, “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”, como pedía San Pablo a los Colosenses (Col. 2,7) pretendían dar razón de su esperanza y de su fe. Los obispos españoles, en su mensaje a los jóvenes frente a la Jornada Mundial de la Juventud, lo explican así “En esa hermosa etapa de la vida, que es la juventud os animamos a fortalecer y a edificar vuestra fe, a profundizar vuestras raíces en Cristo, que os ama y llama a su amistad y os propone seguirle para hacer de vosotros sus testigos. Él os dará luz y fuerza para edificar vuestro futuro, mediante el estudio, la profesión y el trabajo que, a pesar de las dificultades, lucháis por conseguir”.
Durante la semana se celebraron más de trescientos actos culturales y religiosos, se hablaba de que más de dos millones de jóvenes se habían desplazado a la capital de España para celebrar la fe en torno a Cristo. El Cardenal-Arzobispo de Madrid Antonio María Rouco Varela, vio la Jornada como un momento de gracia para Europa en un ahora en que el continente tiene que encontrar sus raíces cristianas. Los ochocientos obispos congregados de todo el mundo impartieron catequesis durante la jornada del miércoles 17, en las distintas Iglesias Madrileñas y en los distintos idiomas. El día 18 de agosto el Papa Benedicto XVI ofreció un discurso de bienvenida en el que mostro su inmensa alegría y agradecimiento a todas las autoridades de España y colaboradores del evento, el Papa exhorto a los jóvenes a que el mensaje de esperanza y amor de Cristo tuviera eco en el corazón de los que no creen o se han alejado de la Iglesia. El viernes 19 en el viacrucis el Papa animo a los jóvenes a que el amor de Cristo aumentase su alegría y les alentase a estar cerca de los menos favorecidos, la Cruz fue portada por jóvenes de países que han sufrido catástrofes o persecución religiosa, indicando que la Cruz ha sido su fortaleza en tiempos difíciles, porque unidos a su Cruz estaremos más unidos unos a otros, ya que para perseverar y estar firmes en la fe, que recibimos de la Iglesia, necesitamos estar unidos a los otros, ayudándonos, defendernos y alentarnos como verdaderos hermanos.
El acto central de la J.M.J. tuvo lugar en Cuatro Vientos, donde se congregaron todos los jóvenes para la vigilia el sábado 20, la noche se paso entre poco sueño, cánticos y rezos, el Papa exhorto a los jóvenes con las siguientes palabras; “No tengáis miedo ni al mundo ni al futuro ni a vuestra debilidad, el Señor os ha otorgado vivir en este momento de la historia para que gracias a vuestra fe siga resonando su nombre en toda la tierra”.
Después de la larga noche del sábado muy temprano, en la mañana del domingo 21, los sacerdotes se dispusieron a ser fila para la misa concelebrada con el Papa, que sería el acto oficial de clausura de la J.M.J de Madrid 2011, sacerdotes y obispos de todo el mundo se unieron fervorosamente a este momento de piedad y envío misionero. El Papa alentó a los jóvenes a sentirse amados por Cristo y a responderle con generosidad y valentía a fiarse de él y a poner sus vidas en manos del Señor, a ser testigos y misioneros de Cristo en otras tierras y países. Finalmente el Papa anuncio la próxima J.M.J en Brasil Río de Janeiro para el 2013.
Al concluir un acontecimiento de Iglesia como este quedan muchos interrogantes tales como; ¿Qué quiere Dios de cada uno de nosotros? ¿Cristo nos llama a seguirle más de cerca? De ser así respondamos con amor y generosidad a aquel que por amor se entrego por nosotros.

P. José Alexander Correa Velásquez, c.m.








Cuándo se que Dios me llama ..... A Vivir en su Casa

La Palabra de Dios escrita nos presenta muchos ejemplos de llamados. Pero no podemos hacer una lectura textual o literal pues caeríamos en el error al pensar que las cosas se dieron tal como aparece. Esto se presenta así en la biblia como el gran ideal. Dios no apresura los procesos, va lento pero seguro. El llamado de Dios tiene siempre mediaciones. Como quien dice, Dios se vale de acontecimientos externos a mí que de alguna manera me tocan o resuenan en mi cabeza o en mi corazón. Muchas veces Dios nos llama pero no vemos con claridad si es Dios quien me llama o son otras realidades, que aunque me interpelen, pueda que en el fondo, estar desviando la atención hacia lo que Dios espera de mí.
La Palabra de Dios tiene un texto vocacional muy hermoso que hace referencia a esta realidad y se trata de aquel hombre que dice que quiere, por sus propios medios, seguir a Jesús, pero Jesús le dice que no. El no de Jesús no es por las disculpas que saca el que quiere seguirlo, sino porque descubre en él que las motivaciones no son claras (Lc. 9,57-62). No hay que olvidar que Dios siempre llama a la vida, esta es la primera y fundamental vocación. Adquirir sentido de la vida y sensibilidad por el otro y quizás querer cambiar muchas cosas que siento que no están bien son signos primarios del llamado de Dios. En esto puede haber una confrontación de lo que yo quiero y en lo que Dios quiere de mí. De hecho, Dios quiere “dañar mis planes” porque tiene un proyecto más ambicioso y arriesgado que solo una mente sabia logra entender después. Para sintetizar, puedo decir que es el claro oscuro de la vocación. “La Vocación no es sólo lo que tú quieres ser y hacer, es ante todo lo que Dios quiere que tú seas y hagas; no es algo que tú inventas, es algo que encuentras; no es el proyecto que tú tienes sobre ti mismo, es el proyecto que Dios tiene sobre ti y que tú debes realizar”.Dios me llama cuando nadie me llama. Descubrir esto sí es más difícil. En el momento menos esperado las cosas se dan. Es el caso de David. Nadie pensaba en él, Dios en cambio lo tenía en mente.
Del que menos se espera es de quien más se espera. La novedad de Dios es sorprendente, lo que parece imposible para nosotros los hombres es posible para Dios. Esto es alentador. Por nuestra parte como animadores vocacionales, se trata de una esperanza activa que conlleva en el camino un proceso de discernimiento y de descubrir a quien proponer o inquietar hacia el seguimiento de Jesucristo. Nosotros somos mediaciones también de Dios. Los signos vocacionales pueden ser signos de los tiempos que me interpelan.
Los signos y los símbolos, requieren de una interpretación. La historia y lo que acontece en ella hay que leerla en clave de llamado. Ante lo qué está sucediendo qué quiere Dios que yo haga. La realidad quiere arrancar de mí una actitud esperanzadora frente a ella. Responder a los llamados, sensibilizarme ante los gritos de auxilio, inquietarme ante lo que está sucediendo es signo de vocación. Todo esto es la capacidad de percepción, Dios te llama, pero con ruidos silenciosos en tu interior.
Por último, sin querer agotar los signos del llamado de Dios, tengamos en cuenta que el mejor espacio para escuchar a Dios que me llama es la oración, luego, la capacidad de percibir los sonidos de Dios en la realidad (escuchar), estos implican discernimiento y capacidad de reflexión. No basta con reflexionar, es necesario la acción o el compromiso. Esto es cuestión de decisión. Si te decides, entonces le has dicho sí al Señor. “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”.
PASTORAL VOCACIONAL 2011

"El Seguimiento de Cristo es camino de docilidad y apertura al impulso del espíritu, a su potencia de vida, que moviliza y transforma todas las dimensiones de la existencia humana, penetrando con su fuego y su vida, gestando en el seguidor de Cristo un auténtico "discípulo y misionero" (D.A. 136)

SEPAVI 2011

Este es el Grupo que Busca al Señor

PROPEDÉUTICO

Para gloria de Dios, han llegado 19 jóvenes, para iniciar su proceso formativo, para ellos perseverancia y fidelidad.

¡Animo!