El Sacerdocio Según San Vicente de Paúl
En un mundo secularizado, como el de hoy, que tiene como ejes ordenadores del quehacer humano las lógicas del mercado, del consumo y de la competencia, resulta poco atractiva la presentación del sacerdocio como una alternativa de realización personal para los jóvenes que se encuentran en edad de elegir una profesión que satisfaga sus aspiraciones. Pese a todo, hoy como ayer, mañana y siempre, habrá jóvenes sensibles al llamado de Dios, a los que Él escoge para su viña. El sacerdocio pertenece al alma misma de la Iglesia, y ésta, junto con el sacerdocio, permanecerá hasta que Él vuelva, al final de los tiempos.

Según el escritor sobre San
Vicente, Jacques Delarue, en el Santo no encontramos una definición del sacerdocio
de rigor teológico, sino más bien de sentido pastoral. En síntesis lo presenta
así: “… El sacerdote es hombre llamado
por Dios a participar del sacerdocio de Jesucristo, para prolongar la misión
redentora de Jesucristo haciendo lo que Jesús hacía y de la manera como Jesús
lo hacía”.
De esta descripción o definición
que San Vicente hace de la Misión sacerdotal, en la que subyace un profundo sentido
teológico, se deduce el concepto que él tenía del sacerdocio. Así se explica
también por qué sintió tan profundamente las situaciones por las que pasaba el
clero de Francia, nada ejemplar, por cierto.
Pero él no se contentó con
observar esa realidad con indiferencia, como tantos otros lo hacían, sino que
desde su fe vio que Dios le estaba señalando una Misión al respecto, que luego
agregaría a la finalidad misionera de su Comunidad, es decir, la evangelización
de los pobres. Esta tarea en favor de la formación de buenos sacerdotes,
comenzó con las conferencias de los martes para los eclesiásticos, y más tarde con la
fundación de los seminarios. San Vicente, junto con San Carlos Borromeo, es
considerado como uno de los grandes promotores de la reforma del clero, según
las normas Concilio de Trento.

Ser sacerdote hoy, no es cosa
fácil. La cultura envolvente no es favorable para el cultivo de los valores y
virtudes propias del sacerdocio. Esto mismo hace que la vocación sacerdotal
tenga tanta acogida entre los jóvenes. Sin embargo, no por eso, la Iglesia
renuncia a exigir con rigor las condiciones necesarias a los que se preparan en
los seminarios para el ejercicio del sacerdocio, a fin de que puedan ser de
verdad luz del mundo y sal de la tierra.
Dios quiera que los que hemos
recibido el don gratuito del sacerdocio aprovechemos este año para amar más y
más nuestra vocación y seguirla ofreciendo como servicio a nuestros hermanos,
en especial a los más empobrecidos.
P. Pedro Martín
González Salinas, C.M.
El Sacerdocio Según San Vicente de Paúl
Reviewed by Pastoral Vocacional- Familia Vicentina
on
abril 24, 2017
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